Los gobiernos del libro

Fecha de publicación - viernes, 29 de diciembre de 2023 9:29

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¿Cómo y para qué se publicaron colecciones de libros en las regiones colombianas del siglo XX? Una investigación del ICC plantea algunas respuestas al interrogante

Como parte de los resultados de la Beca de Investigación del Instituto Caro y Cuervo ‘La edición en Colombia: (1850-2022)’, el investigador Miguel Ángel Pineda Cupa, con apoyo de los investigadores Pablo Estrada y Wilson Colmenares del Observatorio Editorial Colombiano del Instituto Caro y Cuervo, revela los principales hallazgos de un amplio estudio sobre la historia del libro regional colombiano. ¿El objeto de análisis histórico? Las colecciones de libros publicadas por las gobernaciones, intelectuales e imprentas de Santander, Caldas y Antioquia entre 1932 y 1953.

La compleja correlación de lo regional y lo nacional

En el transcurso de la vida republicana, nuestro país de regiones ha revelado históricamente la manifestación de diversas expresiones culturales desde múltiples territorios. El legado constitucional y legislativo de finales del siglo XIX y principios del XX dejó supeditadas las dificultades de integrar a Colombia bajo una identidad sociopolítica unificada, pero no menos valiosa fue la posibilidad que brindó a las administraciones departamentales para conformarse como activos espacios socioculturales. En ese horizonte, un movimiento de descentralización en la organización de las culturas de la nación se fue haciendo poco a poco patente, hasta llegar al día de hoy a vislumbrar enriquecidas comunidades regionales con las que aún se tienen serias deudas con respecto a su pasado cultural. Una pequeña parte de esa problemática se busca saldar en la presente investigación.

Especialmente, en la primera mitad del siglo XX, las autoridades departamentales, asociadas en gobernaciones, asambleas, alcaldías, concejos y centros intelectuales, vieron la necesidad de pensar y forjar los valores identitarios autóctonos sin desligarse de esa ambiciosa nacionalidad. Lo regional se correlacionó y no pocas veces se opuso a lo nacional, y así los poderes públicos locales impulsaron ordenanzas, decretos y resoluciones con el objetivo de constituir instrumentos particulares que condensaran y reflejaran potentes idearios de cada sociedad regional. Dentro de esos elementos, el libro fue un recurso crucial para vehicular creencias, aptitudes y tradiciones de ciertas comarcas colombianas con la virtud de influir en una siempre debatida opinión pública. El libro fue también una vía de participación democrática dentro del competido ejercicio de construcción de la identidad nacional figurado en colecciones*  de literatura e historia colombianas, discurso edificado desde una centralidad excluyente y monopolizadora y el cual tomó mayor fuerza desde la década de los treinta del siglo pasado.

Por eso, no cualquier libro llamó la atención de los poderes departamentales. El libro coleccionable, aquel que podía organizarse y plantearse como una representación colectiva de la región, fue el que se constituyó en uno de los principales objetos de práctica circulación para el (re)conocimiento de los demás colombianos y públicos extranjeros. En ese contexto irrumpió el modelo editorial conocido como ‘Bibliotecas de autores regionales’, mediante el cual letrados, políticos e imprentas departamentales buscaron sentar su posición en el concierto de las profusas identidades culturales colombianas. Fue desde el decenio de los treinta que estas Bibliotecas empezaron a replicarse a la par de los discursos en torno a la capacidad de agencia intelectual, técnica y administrativa de esas comunidades departamentales como válidas integrantes del mapa sociocultural colombiano.

En ese sentido, la investigación propuesta por el comunicador social Miguel Ángel Pineda Cupa sostiene que los poderes letrados regionales no actuaron aisladamente dentro de los límites de sus espacios inmediatos, sino, antes bien, buscaron conectarse entre sí y con otros grupos y escenarios sociales, lo que les permitió crear redes de circulación e intercambio de ideas y con ello construir sus propias tramas culturales. Gracias a esto, el modelo editorial de ‘Biblioteca regional’ pudo transferirse y adaptarse según condiciones sociopolíticas y socioeconómicas de cada departamento. Del empleo de ese patrón surgieron series de libros como la Biblioteca Santander (la primera en aparecer, en 1932), la Biblioteca de Escritores Caldenses (1944) y la Biblioteca de Autores Antioqueños (1949). El libro y la colección regionales se codificaron entonces como símbolos de las culturas letradas de departamentos como Santander, Caldas y Antioquia, espacios dinámicos e interconectados en los que distintos agentes se vincularon a propósito de la búsqueda, difusión y preservación de su historia y sus costumbres.

Los objetivos de la investigación

Con el propósito de abordar y explicar las hipótesis planteadas antes, esta investigación se enfocó principalmente a dilucidar un objetivo claro: analizar las condiciones históricas de la publicación de libros y colecciones regionales de Santander, Caldas y Antioquia entre 1932 y 1953, a partir de un estudio conectado que permitió ver las relaciones que entre editores, autores e instituciones departamentales se establecieron con el propósito de difundir un conjunto de idearios socioculturales propios de cada región. En ese sentido, como objetivos complementarios, se hizo necesario caracterizar los principales espacios de sociabilidad letrada departamental fundamentados en vínculos, redes intelectuales y plataformas de comunicación regionales. Igualmente, se requirió describir el rol de los agentes y los procesos referidos a la selección de autores, géneros y temáticas, la preparación de textos y la manufacturación de las tres ‘bibliotecas de autores’ según las especificidades de las culturas impresas regionales. Finalmente, se reconoció la importancia de comprender los discursos, los usos y las prácticas que distintas comunidades regionales, nacionales e internacionales efectuaron con base en estas series de libros.

Parte de estos objetivos han quedado consolidados y explicitados en el informe final de investigación; otra parte ha sido expuesta en los grafos de conocimiento que la plataforma Wikidata**  posibilita mostrar de manera innovadora como interfaz fundamental del relato historiográfico. Es esto lo que quiere destacarse en este sitio web del Observatorio Editorial Colombiano, instancia encargada de integrar los lineamientos y las prácticas de ciencia abierta a los resultados del proyecto.

Por un método para el estudio conectado de las culturas impresas regionales colombianas

Los diálogos y las transferencias culturales entre unidades políticas y culturales regionales supusieron relievar las conexiones históricas entre esas sociedades a lo largo de 20 años de observación de comportamiento del modelo ‘Biblioteca’. De ese modo, los métodos de la historia conectada fueron indispensables con la finalidad de examinar los vínculos entre formaciones históricamente constituidas y con ello descubrir los propósitos y alcances de esas colecciones de historia y literatura santandereanas, caldenses y antioqueñas. La historia editorial de esas ‘Bibliotecas’ muestra a todas luces un tupido pasado de entrecruzamientos de relaciones, interacciones, circulaciones, efectos, repercusiones, resistencias, inercias y modificaciones que las series de libros regionales nuclearon y a la vez propiciaron.

Así, se hizo imperativo consultar y recabar información sistematizada, primero, de los archivos y las bibliotecas regionales, a las cuales se agradece no solo por otorgar el acceso a información privilegiada, sino también por preservar las bases documentales para una historia del libro regional colombiano. Entre ellas, se pueden destacar: en Bucaramanga, el Archivo Museo Casa de Bolívar de la Academia de Historia de Santander y el Archivo Histórico de la Universidad Industrial de Santander; en Manizales, el Archivo Blanca Isaza y Juan Bautista Jaramillo Meza, alojado en la Biblioteca de la Universidad de Caldas y su unidad de Fondos especiales, así como el Archivo de la Gobernación de Caldas; finalmente, en Medellín, el Archivo Histórico de Antioquia, de la Gobernación de Antioquia y los fondos documentales de Adel López Gómez y Ciro Mendía preservados en la Sala Antioquia de la Biblioteca Pública Piloto. A partir de la organización y sistematización de la información recabada de esos repositorios, se creó una base de datos estructurada, accesible, interoperable y reutilizable para facilitar la consulta a otros investigadores interesados en el tema. Esta se encuentra disponible gracias al trabajo del Observatorio Editorial Colombiano del Instituto Caro y Cuervo.

Aportes de la investigación

Entre los principales aportes que pueden ponderarse, se encuentran los siguientes:

1) Se ha podido ordenar y esquematizar la información relacionada con autores, editores e instituciones públicas involucradas en la edición y publicación de las ‘Bibliotecas regionales’, información que por demás se encontraba dispersa y fragmentada en distintas fuentes archivísticas y bibliográficas. De ahí que tablas y gráficos se han construido a fin de sintetizar estructuradamente la multiplicidad de datos relacionados con cada colección: nombres, títulos, numeraciones, años de publicación, entidades editoras, imprentas, entre otros valores. Esto ha posibilitado reconocer el papel de los principales editores de la Biblioteca Santander (ideada por el intelectual bumangués Gustavo Otero Muñoz en 1932 y continuada por el Centro de Historia de Santander gracias a otros presidentes y secretarios de la corporación, como el educador Miguel Roberto Sarmiento Peralta); de la Biblioteca Caldas, planteada por el poeta Juan Bautista Jaramillo Meza entre 1935 y 1938 y luego transformada en Biblioteca de Escritores Caldenses por el cuentista Adel López Gómez en 1944; o de la Biblioteca de Autores Antioqueños, liderada en plena Guerra Fría y época de violencia política por el abogado conservador José Manuel Mora Vásquez.

2) Asimismo, se ha podido evidenciar la capacidad de agencia de distintos actores en la trama de la producción de esos conjuntos de libros. Especialmente, se ha hecho una recopilación de materiales impresos, entre ellos cubiertas, portadas, grabados y tablas de contenido de libros que develan el trabajo llevado a cabo por escritores, tipógrafos, impresores, ilustradores y directores de centros culturales y administrativos. Al igual que el set de datos compilado y descrito en la base de datos, la muestra gráfica pretende agrupar este tipo de contenidos que en su mayoría han sido desconocidos y olvidados por la historiografía nacional.

3) Líneas de tiempo, gráficos temáticos de las colecciones e índices de títulos y autores participantes en estas empresas culturales de los departamentos también forman parte de las contribuciones preponderantes de esta investigación histórica del libro regional colombiano manufacturado y divulgado entre 1932 y 1953.

4) Se concluye entonces que las ‘Bibliotecas de escritores regionales’ son nodos espaciotemporales que permiten acercarse a la vida sociocultural de las regiones. Sus hacedores, financiadores y administradores fueron participantes válidos en la construcción de sus propias representaciones colectivas en diálogo y lucha por alcanzar un reconocimiento dentro del circuito de las identidades nacionales.

Ciencia abierta

Buscando incrementar el interés y la investigación sobre las colecciones regionales de libros de Colombia, el proyecto integró, con el apoyo del Observatorio Editorial Colombiano, los principios y las prácticas de ciencia abierta, permitiendo que sus datos de investigación estén disponibles, sean accesibles, interoperables y reutilizables por parte de los interesados, con la firme intención de contribuir con la continuidad de la investigación, incrementar las colaboraciones y el intercambio de datos e información en beneficio de la ciencia y de la sociedad. Además, se espera incrementar la confianza en la investigación a partir de la preservación y disponibilidad de los resultados a perpetuidad para que los investigadores, autores, editores y la ciudadanía apropien el conocimiento generado por el proyecto, desde sus roles, saberes, contextos y prácticas, con el fin de promover una ciencia más transparente y colaborativa. En esta medida, el proyecto compartirá en acceso abierto el Plan de gestión de datos de investigación y la Base de datos interoperable y reutilizable.

Grafos de conocimiento

Colecciones editoriales regionales

Se presenta la información de identificación de cada una de las colecciones regionales estudiadas en el marco de la investigación, información que se encontraba dispersa y fragmentada en repositorios bibliográficos colombianos. Se ofrecen datos estructurados de cada título que conformó las respectivas colecciones departamentales, su numeración (si fue declarada), así como el año de publicación y las instituciones o individuos editores.

 

Biblioteca Santander (1932)

Editada por el Centro de Historia de Santander desde 1932, esta serie de libros reunió obras y autores dedicados principalmente al cultivo del pasado de la región santandereana y de Colombia. Fue ideada por el intelectual y abogado bumangués Gustavo Otero Muñoz (1896-1957) cuando ejerció la presidencia del Centro en 1932, año en que se autorizó la publicación de tales impresos mediante el Decreto 138 de la Gobernación de Santander. En su primer año se publicaron textos con temáticas referidas a la poesía, el ensayo histórico y de actualidad educativa y cultural, así como al folclor provincial santandereano. Desde 1935 en adelante, la Biblioteca Santander se perfiló casi exclusivamente en organizar y divulgar biografías de próceres de la independencia nacional, historias de ciudades y municipios del departamento y conferencias del Centro, que en 1947 se conoció como Academia de Historia de Santander. Hasta 1952 se editaron 21 volúmenes, buena parte de ellos manufacturados en la Imprenta Departamental de Santander con apoyo de la Gobernación en el suministro de recursos económicos para el sostenimiento de la institución.

Perfil de la colección

 

Biblioteca de Escritores Caldenses (1944)

Fue recuperada de la antigua iniciativa editorial ideada en 1935 por el poeta jericoano Juan Bautista Jaramillo Meza (1892-1978), llamada en ese entonces Biblioteca Caldas y autorizada por la Asamblea Departamental de Caldas por Ordenanza 27 de ese año. Ante las dificultades económicas para su sostenimiento en la década de los treinta, la restitución de la colección fue liderada en 1944 por el cuentista quindiano y director de la Imprenta del Departamento de Caldas, Adel López Gómez (1900-1989), quien dio a la serie literaria el título Biblioteca de Escritores Caldenses. La colección fue dirigida por el mismo López y conoció un primer momento de éxito al publicar 11 títulos entre 1944 y 1946, todos ellos dedicados a exaltar el talento biográfico, cuentístico, ensayístico y poético de los autores caldenses del momento. Tras los problemas fiscales del departamento y con el cambio de gobierno de la República Liberal a la Unión Nacional conservadora, la agrupación de obras decayó y solo completó 14 volúmenes en 1952, que constituyeron su primera época editorial.

Perfil de la colección

 

Biblioteca de Autores Antioqueños (1949)

La colección de la ‘Montaña’ apareció en 1949 tras dos intentos anteriores en su fundación: en 1945, bajo la dirección del intelectual Javier Arango Ferrer, y en 1946, cuando se pensó conceder la coordinación editorial a la Facultad de Filología de la Universidad de Antioquia ante las diferencias políticas locales. Superadas las divergencias ideológicas entre conservadores y liberales, a finales de 1948, el abogado conservador y secretario de Educación José Manuel Mora Vásquez (1896-1961) logró aprobar la Ordenanza 31 que autorizó al gobernador del departamento para organizar la Biblioteca de Autores Antioqueños por medio de los auspicios otorgados a la sección de Extensión Cultural de la Dirección de Educación Pública. La serie de textos surgió en un recrudecido contexto de violencia política en Colombia, circunstancia que dificultó su mantenimiento como política cultural de la región antioqueña. Fue respaldada en su materialización por la Imprenta del Departamento. La novela costumbrista, la poesía y la biografía fueron los temas o géneros literarios que acogieron sus escasos 4 títulos, los cuales conformaron su primera época hasta 1953.

 

Agencias gráficas y materiales de las colecciones editoriales regionales

Como parte de la fase descriptiva de las series de libros regionales estudiadas, se exponen a continuación algunos de sus recursos gráficos. El trabajo de las imprentas departamentales, el uso de colores, fuentes tipográficas, imágenes, fotograbados, papeles y demás elementos compositivos revelan la capacidad de agencia de distintos actores e instituciones provinciales en su pretensión de organizar y dar sentidos específicos a sus acervos histórico-literarios locales.

Biblioteca Santander

 

Biblioteca de Escritores Caldenses

 

Biblioteca de Autores Antioqueños

 

Línea del tiempo en la producción editorial de las colecciones

En este espacio se presenta de manera cronológica la aparición o constitución de las colecciones regionales con datos temporales que ayudan a ubicar a otros investigadores en la producción editorial colombiana proyectada en estas series de libros.

Biblioteca Santander

Nota. El mes y el día son datos que genera por defecto Wikidata, no corresponden al año de su publicación.

 

Biblioteca de Escritores Caldenses

Nota. El mes y el día son datos que genera por defecto Wikidata, no corresponden al año de su publicación.

 

Biblioteca de Autores Antioqueños

Nota. El mes y el día son datos que genera por defecto Wikidata, no corresponden al año de su publicación.

 

Catálogos de las colecciones editoriales regionales

En este apartado puede encontrarse de manera ordenada el listado de libros que conformaron cada serie editorial regional. Su organización, como se ha dicho en otras secciones, respondió a la necesidad de presentar de forma sistematizada una información que por demás se alojaba dispersa en múltiples fuentes bibliográficas. Por primera vez y a partir de estas tablas se pueden consultar los títulos de cada colección y se ofrecen enlaces de identificación en catálogos bibliográficos nacionales e internacionales.

Biblioteca Santander

Nota. El mes y el día son datos que genera por defecto Wikidata, no corresponden al año de publicación del libro.

 

Biblioteca de Escritores Caldenses

Nota. El mes y el día son datos que genera por defecto Wikidata, no corresponden al año de publicación del libro.

 

Biblioteca de Autores Antioqueños

Nota. El mes y el día son datos que genera por defecto Wikidata, no corresponden al año de publicación del libro.

 

* ‘Colección’ o ‘Biblioteca’ se entiende aquí en un sentido editorial, es decir, es una forma de agrupar una serie de libros, obras y autores pertenecientes, en nuestro caso, a ciertas regiones del país. Como legado del ‘Siglo de las Luces’, la ‘Biblioteca’ pretende reunir de manera ordenada (por volúmenes y tomos numerados) un conjunto de textos con virtud de ser coleccionados bajo unos principios temáticos propios de la organización de los conocimientos: la historia, la poesía, el cuento, la biografía, el ensayo literario o político, etc. La ‘Biblioteca’ también congrega y persigue unos propósitos y estrategias para ocupar un espacio de significación en la opinión pública: especialmente, la preservación y divulgación de obras y escritores que conforman un canon literario a fin de forjar una identidad colectiva. En tanto la ‘Biblioteca’ se emplea por distintas comunidades y en distintos momentos, puede hablarse entonces de un ‘modelo editorial replicable y adaptable’.

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